miércoles, 2 de enero de 2008

TERRORISMO de baratillo


Nochevieja. Bataplán, la discoteca más pija de Donosti. (Y en Donosti, el concepto "pijo" cobra un sentido nuevo, como elevado al cubo). Los post-adolescentes con posibles, emperifollados hasta las entréculas, se dan cita allí para celebrar el cotillón de moda.
Pues bien, este año se dio un aviso de bomba a las 11.30 de la noche en esa discoteca. Cordón policial a uno o dos km a la redonda. Alrededor, cientos de encorbatados imberbes y sus damiselas indignadas en estado de congelación avanzado. Ellos, y otros tantos que querían (como yo) cruzar el paseo de La Concha para celebrar la nochevieja cada cual a su manera. No poder atravesar el paseo de La Concha es una putada con mayúsculas, las opciones de desvío alternativo que quedan son pocas y muy malas. En resumen: no existía bomba alguna, pero nos estropearon la noche a muchos.
Estoy segura casi en un 100% de que el gracioso que llamó dando el aviso poco tenía que ver con ETA. Probablemente, era algún crío resentido que se quedó sin entrada para la fiesta. Y es que, en Euskadi, esto es más frecuente de lo que cabría esperar.
Mis amigas iban a una ikastola abertzale radical (es sólo una manera simplista de explicarlo, pero no pienso meterme en harina) y allí era habitual que algún alumno llamara dando un aviso de bomba con el único objetivo de no tener que ir a clase y poder aprovechar los últimos rayos de sol del veranito en la playa, o de escaquearse de un examen incómodo.
Esto funcionaba así. Y parece que hemos vuelto a las andadas. Me quedo muerta al ver cómo la gente es capaz de frivolizar con ciertos asuntos.

3 comentarios:

ace76 dijo...

En mi colegio también había avisos de bomba con relativa frecuencia. Aunque he de decir que no me hubiera importado verlo volar por los aires, la verdad...

RALZ dijo...

En mi colegio también pasaba, y por supuesto siempre eran bromas adolescentes, pero había otro tipo de terroristas que lo asaltban de noche y dejaban el esqueleto de anatomía colgado de una ventana y chorreando pintura roja... Muy gore todo.

Joserra dijo...

Sí, en Maristas también pasaba. Y una amenaza de bomba en una ikastola radical ¿es creíble?