viernes, 31 de octubre de 2008

Yo sobreviví al Fin del Mundo



Ayer fue el 70 aniversario del programa de radio que recreó La Guerra de los Mundos, y que hizo que miles de personas perdieran los papeles. Y así, pensando-pensando, me viene a la cabeza un Momentazo Vital que me gustaría compartir con ustedes.

Era septiembre, poco antes de empezar el curso. Acabábamos de mudarnos de piso y, como no había clase, pasábamos los días
bebiendo cerveza, redecorando nuestra vida y, en definitiva, reforzando los pilares de nuestra joven República Independiente . Éramos felices.
Una tarde, tumbados mientras veíamos la serie de turno después de comer, se interrumpió la emisión para dar paso a un especial informativo. El presentador, con aire enigmático, explicó que se acababan de localizar varias naves espaciales tan grandes como Madrid, que se estaban colocando estratégicamente sobre diferentes ciudades del mundo. Mostraban imágenes de las naves, y un mapa que las localizaba con mucha precisión. Casi me me muero del susto.
Con un ataque de nervios que no soy capaz de describirles, me lancé hasta la ventana, convencida de que alguna de estas naves se debería ver desde allí. Miré y miré, pero nada. Después, me tiré sobre el mando a distancia y zapeé compulsivamente, buscando más información en otros canales. Nada. Vuelta a la ventana. Nada. Descolgué el teléfono y llamé inmediatamente a un amigo que trabajaba en un periódico, convencida de que él podría decirnos algo. Pero no sabía de qué coño le estábamos hablando. No me lo podía creer.
Ahí estábamos mi amiga, su novio y yo, de pie en mitad del salón, con un ataque de histeria brutal, venga a gritar "¿qué hacemos? ¿qué hacemos? ¿qué hacemos?". ¿Cómo se escapaba uno de una invasión extraterrestre global?
Me puse a llorar. Estaba ACOJONADA. ¿Qué iban a hacer los extraterrestres? ¿Cómo serían? ¿Iba a volver a ver a mis padres? En ese mismo segundo, sonó el teléfono. Era mi amigo, el del periódico: lo que habíamos visto en la tele era sólo parte de la promoción de una superproducción norteamericana sobre una invasión alienígena. Acabáramos.

Sólo si usted alguna vez se ha sentido ridículo, pero profundamente profundamente ridículo, entenderá de lo que les estoy hablando. Si no, no. Pero también puedo decir con orgullo que yo sobreviví al fin del mundo, y usted no.

miércoles, 29 de octubre de 2008


A T E N C I Ó N
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lunes, 20 de octubre de 2008


Esto del Facebook cada día se pone más divertido. Hoy me ha agregado Pedro Almodóvar. A ver si mañana hay suerte y me agrega Bruce Springsteen.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Mercedes Milá debería reinventarse a sí misma, como Madonna.

Si no fuera porque cambian las caras de los concursantes y retuercen las normas cada año un poco más, juraría que este país vive un único Gran Hermano interminable que dura ya 10 años. Una especie de Día de la Marmota a lo bestia.

martes, 14 de octubre de 2008

Caminar en Línea Recta


Siempre he tenido un conflicto muy serio con los figurantes con frase de la vida, y en particular con los que intentan venderte cosas. Pasar por la calle Preciados es una especie de odisea interminable. Ya nada los detiene: no importa que vayas con cascos, hablando por teléfono, cargada con 237 bolsas de la compra, llorando a moco tendido. Ellos van a tratar de pararte para que les escuches y te unas a su causa, para darte uno o varios folletos, para que visites su bar, o para venderte a su abuela. Pero ahora, eso se acabó.

Se acabaron los Hombres Anuncio y los repartidores de folletos. Gallardón ha propuesto modificar la Ordenanza Reguladora de Publicidad Exterior. Dice que ese trabajo es "vejatorio". Y se armó el Belén.

Seamos francos: la idea de poder pasear por el centro sin que te ametralleen es bastante guay. Hace tanto tiempo que dibujo curvas para esquivar a los figurantes con frase, que ya no me acuerdo de lo que era caminar en línea recta. Pero de ahí a que Gallardón decida lo que es digno o indigno para los demás... eso es muy diferente. Calculo que para muchos de ellos, ésa es la única opción de trabajo. Y también calculo que para ellos debe de ser bastante más "vejatorio" tener que mendigar. Francamente, es más "vejatoria" la propuesta de Gallardón que el trabajo en sí.

Me parece muy buena la sugerencia que han hecho desde otro partido: "un plan de empleo para recolocar a todos los hombres anuncio en empleos que a Gallardón le parezcan dignos". Mientras tanto, y hasta que a alguien se le ocurra una solución mejor, el resto nos manejaremos en ese territorio intermedio entre el agotamiento y la empatía, resoplando para dentro. A ver qué remedio.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Un Desahogo


Si alguno de ustedes tiene dudas acerca de la miseria de la condición humana, que se pase un rato por una comisaría. Allí hay dos tipos de seres miserables: los presentes y los ausentes.
Los PRESENTES son los señores funcionarios policías, que suelen ser una panda de acomplejados que eyaculan todas las mañanas cuando se ponen el uniforme. Tratan a los ciudadanos como si fueran unos imbéciles que están pasando el rato en la comisaría por diversión.
Los AUSENTES son los señores ladrones hijos de puta, responsables de que los ciudadanos tengan que ir a la comisaría a poner denuncias, como el valiente ejemplar que hoy le ha robado el bolso a una anciana diminuta a punta de navaja. O como el ejemplar que me duplicó la tarjeta y me vació la cuenta corriente. Señores ladrones hijos de puta, búsquense un trabajo. El de policía les iría perfecto: eyacularían todas las mañanas.

Y ahora, si me disculpan, me voy al balcón a gritar un rato.

Fe de erratas: La descripción de los PRESENTES se refiere exclusivamente a los señores funcionarios policías de la comisaría de Leganitos, porque los señores funcionarios policías de la comisaría de Chamberí (que conocí al día siguiente) resultaron ser ángeles misericordiosos inteligentes y leídos.


lunes, 22 de septiembre de 2008

de BALDOSAS Y OTROS SERES EXTRAÑOS


En mi calle, están poniendo baldosines con puntitos en relieve en algunas partes de las aceras. Yo no me había dado cuenta. Es lo que tiene Madrid, que hay tantas obras todo el rato, que llega un momento en que uno consigue ver a través los andamios, las obras y los obreros. Pero el otro día, por fin, me di cuenta de que estaban ahí.
Salía del mercado con mis puerros, mis apios y mis zanahorias (qué gustito que ya empieza a ser época de caldo otra vez) cuando escuché una conversación entre un obrero y un transeúnte que pasaba la mañana apoyado tranquilamente en la barandilla.

OBRERO- ... pero que esto es porque lo piden ELLOS.
TRANSEÚNTE- Menuda gilipoyez, eso no sirve pa ná. Ná más que pa molestar to'l día con las obras, coño.
OBRERO- Que le digo que sí, que es una cosa que s'an inventao ellos, hombre!
TRANSEÚNTE- Bueh...
OBRERO- Que así ellos SABEN cuándo llegan al paso de cebra, porque ellos lo notan que cambia el suelo.
TRANSEÚNTE- ¿Y no es más fácil ponerles semáforos de ésos que pitan, y punto?
OBRERO- ¡¡Pero que no hay semáforos en todos los pasos de cebra!! ¡Hombre, por Dios!

Me parece una idea buenísima lo de los baldosines con puntitos. Buenísima.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

mini-orgasmos

Me quedaría a vivir en esta canción.

Seguro que en esta canción no se pagan impuestos, el hOmbre de tu vida también te quiere a ti, la menstruación ni mancha ni duele y el tabaco es bueno para la salud.


sábado, 6 de septiembre de 2008

Yo me pregunto

YO ME PREGUNTO por qué será contagioso el bostezo.



La risa también puede ser contagiosa. Y el llanto. Pero ésos son estados de ánimo.
El sueño es un estado físico. ¿No debería, entonces, ser contagioso también el ardor?

jueves, 4 de septiembre de 2008

Ignorante, pero Viva


"Desde que se proyectó el Gran Colisionador Relativista de Iones (RHIC), el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho han afirmado que existe la posibilidad de que el funcionamiento del LHC desencadene procesos que, según ellos, serían capaces de provocar la destrucción no solo de la Tierra sino incluso del Universo entero". Wikipedia.

Si te sientas delante del ordenador a buscar información sobre este AparatoMisteriosoGigante que han construido entre Francia y Suiza, no encuentras nada tranquilizador. Le van a dar al PLAY el miércoles que viene, y los científicos que pretenden calmar las aguas aún hablan en condicional. Parece que nadie sabe a ciencia cierta lo que puede llegar a pasar. Quieren conocer los orígenes del Universo. A cualquier precio. Pero yo no. Yo no tengo tanta curiosidad.

Si existe un riesgo, por muy pequeño que sea, aunque sea un NanoRiesgo, no quiero asumirlo. Pero para variar, nadie nos ha preguntado. Y, para variar, han usado dinero público: 55 millones de euros del Gobierno español. Como vamos tan bien de pasta últimamente, nuestros gobernantes han pensado que era buena idea invertir en ciencia el excedente de capital. Ah, no, espere. Que NO HAY excedente de capital. Pero decía...

A usted le han preguntado: "¿Ey, quiere que usemos su dinero para ponerle en peligro?". Yo vivo feliz en la ignorancia. Ignorante, pero viva al fin y al cabo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

UnEsquemaDelAmor

"Ana, mi mujer. Por cinco años. Ana y Fernando, Fernando y Ana. Las fintas del amor duraron tres: dos años para creer que nos queríamos y sólo uno para convencernos de que no. Después el deterioro, otro año inacabable. Los larguísimos silencios, el regreso a la palabra sólo para agraviarnos. Y el último, destinado a convencer a los cuerpos de que ya no se necesitaban".

Ojo, lo dijo Benedetti (no yo). Me alivia pensar que no estoy sola en el escepticismo, pero me aliviaría más que alguien me convenciera de que estoy equivocada.

domingo, 10 de agosto de 2008

Hoy traigo una mala noticia: LA FELICIDAD ES UN BIEN LIMITADO. La felicidad es como un bizcocho. Para que tú te puedas comer el trozo más grande, otro se está comiendo el trozo más pequeño.

Para que tú consigas un puesto de trabajo, otro llora porque se ha quedado sin él. Para que a ti te den una beca, otro llora porque no se la dieron. Para que a ti te toque la Lotería de Navidad, otro llora porque no le tocó. Para que tú te lleves al tío de tus sueños, otra llora porque se ha quedado sin él.
Detrás de tu felicidad, siempre hay alguien sufriendo.

Cómetelo como puedas.


jueves, 7 de agosto de 2008

La Chistorra Mágica


La historia que sigue es bastante antigua. Me pasó hará más de 4 años. Podría mentirles, fingir que me ha pasado esta misma mañana. Al fin y al cabo, es una de esas historias atemporales que se ven todos los días en todos los mercados del país, probablemente del mundo.

Fui a la charcutería, a comprar un cuarto de kilo de pavo en lonchas finas. Delante de mí estaba un anciana menuda, muy frágil, de ésas a las que instintivamente uno quiere ayudar a llevar las bolsas (aunque luego no se atreva a ofrecerse a hacerlo, pero ése ya es otro tema).
La mujer pidió jamon de york, con un hilillo de voz casi imperceptible. El charcutero, un hombre MuyGuaySociableDeLaVida, le sugirió a la anciana que se llevara también una ristra de chistorra. "Está deliciosa, ya verá, y la tengo en oferta". La anciana respondió que no. "Es que tiene mucha grasa, y a mí no me hace bien". El charcutero hizo oídos sordos, y siguió con su arenga pro-chistorra. "Está buenísima, ya verá, y ésta no tiene nada de grasa". ¿Chistorra sin grasa? ¿Pero eso es posible? ¿No sería como tortilla sin huevos? La anciana seguía rechazando la oferta del charcutero MuyGuaySociableDeLaVida. "Muchas gracias hijo, pero yo no puedo tomar grasa". Estaba claro que el charcutero necesitaba colocar sus chistorras como fuera, y mientras cortaba el jamon york, siguió peleándolo. "¿Pero qué tontería es ésa? Es muy fácil, mujer. La pone en un plato, la mete en el microondas, y toda la grasa se queda en el plato". ¿Pero no habíamos quedado en que su chistorra era mágica y no tenía grasa? "De verdad que no, majo, muchas gracias".
A esta altura de la conversación, el charcutero ya había acabado de envolver el jamón de york. "¿Le pongo alguna cosita más?". La anciana respondió que no y el charcutero metió el paquetito en una bolsa de plástico. A continuación, y para mi más absoluto asombro, cogió un ristra de chistorra y se la metió también en la bolsa, sin parar de hablar. "Y le voy a poner también la chistorrita, ¿eh?, y ya me contará lo rica que está". La anciana, sin fuerzas ya para seguir negándose, sacó la cartera y acabó pagando el jamón y la chistorra de las narices. Y se marchó.
Yo, enfadadísima como estaba con el charcutero MuyGuaySociableDeLaVida, pero sobre todo conmigo misma por no haber hecho nada, hice lo único que estaba ya en mis manos. Marcharme, sin comprarle el cuarto de kilo de pavo en lonchas finas. Ya lo sé: una mierda de microvenganza, pero cada uno hace lo que puede.

jueves, 24 de julio de 2008


Desde que a Rajoy le han hecho un transplante de cerebro, ya no sé contra quién canalizar mi ira. Voy pegando patadas a la gente por la calle.
Estoy confusa.

lunes, 21 de julio de 2008

SEX IN THE CITY


A mí me encantaría vivir en un mundo en el que ver a dos personas follando en la calle no fuera más noticiable que verlas jugando a las cartas.
Lo digo así, de una forma intuitiva, que tampoco me he puesto a pensar en lo que supondría la normalización extrema del sexo. También lo digo así, con la boca chica, que al fin y al cabo soy vasca y, por tanto, soy la reina del pudor.
Pero aún así, lo digo: me encantaría.


Nota al pie: Supongo que en un mundo como éste, el equivalente a que alguien te escupa sin querer en el zapato sería que alguien te eyacule sin querer en el zapato.


jueves, 17 de julio de 2008


"V" de vacaciones.

Si no fuera por el hilo musical del hotel, diría que he sobrepasado los umbrales de la Felicidad.

martes, 15 de julio de 2008

RotundidaD


Hay una anécdota que se cuenta en los círculos de guionistas que es muy ilustrativa de los tiempos que corren.

Se ve que, durante una reunión en la que estaban revisando una secuencia, uno de los asistentes dijo sobre uno de los diálogos: "Esto no es creíble: ¡un extraterrestre nunca diría esto!".
Claro. Como este señor conocía a un montón de extraterrestres, sabía empíricamente cómo se expresan. De ahí la rotundidad.

Son malos tiempos para la rotundidad. Ya no siempre lleva premio. Ahora casi siempre viene hueca.


sábado, 12 de julio de 2008

FACILÍSIMO

Una de las cosas que más me fascina del sexo es que no hace falta NADA para practicarlo.

Es portátil, luego s
e puede practicar en cualquier lugar.
No necesita accesorios, luego se puede practicar en cualquier momento y sin haberlo planeado.
Es gratis.

No hay muchas actividades divertidas que cumplan estas condiciones.

jueves, 3 de julio de 2008

PitonisA: un post lleno de prejuicios


Sí, fui a una pitonisa. Hace 3 meses.

Me dijo LaPitonisa: "Entre mayo y agosto conocerás a un bohemio, uno que pinta o algo parecido, te enamorarás y te irás a vivir con él".
No por favor, por favor no. Con la pereza que me da el Mundo PerroFlauta. ¿Un bohemio? Que ya no tengo 15 años, oiga. ¿Adónde voy yo con un bohemio?

Desde aquel día, miro de reojo a todos los bohemios que me cruzo, y cambio de acera para burlar al destino. Pero el destino sabe más que usted y que yo. Y ayer, a pesar de haber tomado todas las medidas de precaución imaginables, apareció ElBohemio. No me pude escapar: tenía que trabajar con él durante 2 horas.

Era el bohemio más sexy de la historia de los bohemios. Y, sin embargo, tenía el aspecto de un bohemio de manual: pelo largo y recogido, con una cinta en plan diadema, ropa del Rastro de los pies a la cabeza, con perro, y un ritmo vital lento tipo MeHeFumadoUnPorro. Todos los ingredientes que componen la antilujuria en mi cabeza. PERO era la lujuria personificada.

Cuando pasaron las 2 horas, se acabó el trabajo y se acabó el bohemio. Francamente, tuve la tentación de acercarme. Pero, ¿saben qué? Me dio pereza. Había demasiada tarea por delante para que su mundo y el mío pudieran llegar a tener algún punto de conexión. Demasiada tarea. Creo que el amor tiene que ser más fácil. ¿Qué quieren que les diga? Con la edad, me he vuelto una vaga.

jueves, 26 de junio de 2008

LosPormenoresDeLaCrisis


Ya es oficial: hay Crisis.

Hoy he ido al Starbucks, a pesar de que es un lugar que no comprendo, a por mi CafeConLecheDeSojaYhielosPorFavor de los miércoles 25. Esta vez, gracias, no me han preguntado el nombre: me han permitido mantener el anonimato. Después de cobrarme, la señorita camarera ha estirado el dedo, señalando al fondo de la barra, y me ha dicho, sin mirarme: "te lo dan ahí". Ok, perfecto. P'allá que voy.

Apoyada en la esquina de la barra, una clienta. Una chica normal y corriente. Ni alta ni baja, ni fea ni guapa, ni gorda ni flaca, sino todo lo contrario. Una chica del montón, pero de la parte de arriba del montón. Aparte de ella, nadie más en la barra. Me he colocado a su lado, como una niña obediente, a esperar mi café, mientras aprovechaba para enviar un par de sms que tenía pendientes. Ahí estaba yo, con un ojo en el móvil, y el otro en la barra, cuando uno de los camareros ha colocado un CaféConLecheConHielos encima de la barra. "¿Será el mío?", he pensado en una milésima de segundo. Pero inmediatamente, la ChicaDeLaParteDeArribaDelMontón lo ha cogido y se ha marchado con prisa. "Ah, no, no es el mío", he pensado y he vuelto a mi móvil.

Un ratito después, viendo que no había ningún cliente más en la barra, y que los camareros estaban de palique, he preguntado por mi
CafeConLecheDeSojaYhielosPorFavor. "Ya te lo he puesto", me dice uno de los camareros. "Nono", respondo, "el que habéis puesto era de una chica". Los 4 camareros se giran, como coreografíados, hacia mí. "No, ése era el tuyo", me responde otro camarero. "Pero, ¿esa chica no estaba esperando un café?", pregunto flipando en colores. "Nono, esa chica no había pedido nada".

Conclusión: la ChicaDeLaParteDeArribaDelMontón me ha robado el café. Alucina, vecina. La muchacha estaba esperando en la esquina de la barra a que saliera un café, cualquier café, para llevárselo a la velocidad del rayo. ¡¡Un puto café!!

Si ésta no es la prueba empírica de que la crisis nos está comiendo a todos a bocaditos de camarón, yo ya no sé cuál puede ser.

lunes, 23 de junio de 2008

¿Por qué tantos seres humanos celebran las cosas haciendo ruido?

Les juro que yo no entiendo la relación que existe entre la felicidad y el sonido.

Al próximo que toque una bocina de fútbol a menos de 100 metros de mí, se la incrusto en el ano.


Me angustia darme cuenta de lo pequeño que es mi mundo.

"A fecha de hoy, hay unos 41 cadáveres en los últimos 800 metros que conducen a la cima del Everest. Casi todos en la cara norte, muchos en la misma ruta de escalada por la que pasan los alpinistas, que les han puesto nombres familiares. Uno de los más conocidos es "el saludador", a quien la muerte dejó un gesto de bienvenida. Otros cuerpos, como el de la japonesa Shiroko Ota, aún cuelgan de la cuerda que debió ayudarles en el descenso. Nadie los retira, salvo raras excepciones. La falta de oxígeno lo convierte en un verdadero problema, y pocos están dispuestos a asumir ese riesgo..."

Fogonazos

jueves, 19 de junio de 2008

InConformista



Ahora, las parejas se están separando. Uno no sabe por qué, serán energías cósmicas. Dios o uno de sus homólogos sabrán. Pero esto claramente va por rachas: de golpe, la gente se separa en masa, como si fuera un libro de Saramago.

Una amiga mía se está separando. Llora y llora desconsolada, se arrastra por el asfalto como un gusano, se retuerce de dolor contra las paredes. No entiende la vida sin él. Y yo no entiendo nada, en general. Hace años que dejaron de tener sexo, que el sexo se ha convertido en un tema tabú, en un quiste imposible de desenquistar. Su relación es pura cordialidad, compañía asegurada al llegar a casa después del trabajo, un abrazo de buenas noches.

¿Saben qué creo? Que es absolutamente inevitable que el amor se convierta en eso con el tiempo. Que la monogamia es un plato de buen gusto los primeros años, y una mentira impuesta después. Que el amor, el de verdad, no el cariño, tiene fecha de caducidad. Y que, con los tiempos que corren, muy pocos estamos dispuestos a pagar el precio que supone una vida de escaparate a costa de unas sábanas limpias.

Y, sin embargo, hay gente que lo paga. No consigo entender por qué. De verdad. Debe de ser por la seguridad, por el orden, por la tranquilidad.

Yo, discúlpenme, soy fan de la pasión, del caos y la adrenalina. Entiéndanme, no desprecio el amor tranquilo, pero siempre que siga siendo amor. No entiendo una relación de otra manera. A lo mejor es porque aún soy demasiado joven. Espero que la madurez no me haga conformista.


miércoles, 11 de junio de 2008

AnunciosPorPalabras

BUSCO NOVIO PARA COMPARTIR PISO

¿Por qué los mejores pisos son "Ideal(es) para pareja"? ¿Es sólo otra manera de decir "es demasiado caro para uno solo, pero es que no cabe más gente"?

lunes, 9 de junio de 2008

CagoEnLaPuta



Hoy me han llevado en uno de esos coches elegantes con cristales tintados, uno de ésos que parece que se inventaron para llevar sólo a políticos, de ésos que se diría que vienen con chófer de serie, de ésos en los que te sientas estirada automáticamente, y no te sale decir cagoenlaputa.
El señor conductor era un hombre encorbatado muy educado y afable. Pero sordo. El hombre estaba sordo.

Nada más poner el motor en marcha, ha empezado a sonar un pitido. Un biiip-biiip ligeramente molesto. "Vaya", le he dicho al afable conductor con la cortesía que el contexto exigía, "o usted o yo nos tenemos que poner el cinturón". "Naaa, no hace falta, señorita", me responde, "que vamos a ir despacito". El coche, que era de últimisísima generación, creo que ha entendido las palabras del conductor afable, porque se ha puesto a pitar más fuerte, más agudo, y más deprisa. Pero a él no parecía molestarle ni un poquito. A mí, en cambio, sí. Treinta segundos después, el pitido se ha duplicado en intensidad y velocidad, hasta convertirse en un biiiip contínuo corrosivo y completamente insoportable. El señor conductor afable, créanme que no les miento, no movía una ceja.

Por fin, cuando estaban a punto de sangrarme los tímpanos, el pitido se ha parado solo. "Aaaah", he pensado para mí, "que el pitido se acaba y ya está, vale, vale, ahora entiendo". PERO en ese preciso momento, me he dado cuenta de que la voz del GPS llevaba un buen rato repitiendo "Cuando pueda, gire a la derecha; en la siguiente, gire a la derecha; dé la vuelta cuando pueda". Con sutileza, he mirado de reojo el mapa en la macropantalla y me he dado cuenta de que el GPS nos estaba indicando que fuéramos en dirección contraria a nuestro destino. "Disculpe", le digo haciéndome la tonta, "¿estamos yendo a la calle Princesa, no?". El GPS seguía insistiendo
"Cuando pueda, gire a la derecha; en la siguiente, gire a la derecha; dé la vuelta cuando pueda". El afable conductor sordo me resonde con amabilidad "Sí, señorita, sí. Es que este cacharro aún tiene puesta la dirección de su casa de usted, señorita, por eso nos dice que volvamos". "Ah, claro", respondo como si tuviera sentido. En ese preciso instante, mientras me esforzaba en entender por qué no apagaba el GPS de una puta vez si no lo estaba usando, con esa voz taladrándome la cabeza, he dado un bote cuando el pitido del cinturón ha empezado a sonar otra vez. Desde el principio.

Veinte minutos de trayecto: un total de siete veces ha sonado nuestro particular hit completo de PonteElCinturón y un total de 129 veces ha repetido la voz del GPS que demos la vuelta. Todo ello, bien condimentado con un sonido de fondo de la Cope. Y al afable conductor, máximo exponente de la ignorancia de las ventajas del progreso, no se le ha movido un pelo. Ha tenido suerte, mucha suerte, de que fuéramos en uno de esos coches elegantes de cristales tintados en los que no te sale decir ¡cagoenlaputa!

martes, 3 de junio de 2008

FORmateo


Qué cosa rara es la memoria, oiga.
Dicen que el cerebro discrimina, que se olvida de las cosas que no va a necesitar y hace hueco para las cosas que sí le harán falta. Mentira. Y mentira de las gordas.
Mi memoria es de lo más caprichoso. Puede retener los ingredientes de los gusanitos, y ser incapaz de retener la cita con el ginecólogo. Me olvido del nombre de mis compañeros de trabajo, pero no me olvido de los diálogos de Dirty Dancing ("Me da miedo lo que vi, me da miedo lo que soy, pero sobre todo, tengo miedo de salir de esta habitación y no volver a sentir lo que siento estando contigo"), que ya me dirá usted para qué coño me sirven.
Hoy me he cabreado seriamente con mi memoria. Como me ha entrado un ataque de morriña, me he puesto a buscar la banda sonora de mi adolescencia: Urtz, Sorotan Bele, Hertzainak, etc. Pues bien, casi me caigo del sofá cuando me he descubierto cantando hasta la última coma de canciones que hacía más de diez años que no escuchaba. Sí. Estoy muy enfadada: nunca consigo acordarme del título del libro que estoy leyendo, y resulta que puedo recitar kilos de canciones del siglo pasado.
Quiero formatear el disco duro, oiga, ¿a qué boton hay que darle?






domingo, 1 de junio de 2008

CosasQueNo

Hay cosas que no. Definitivamente, y lo mires como lo mires, no.

Hoy, en CosasQueNo, hablaremos de esos especímenes del sexo masculino que confunden las normas básicas de la seducción.

Son muchos -de una forma preocupante son cada vez más- los especímenes del sexo masculino que, cuando van por la calle y descubren a una chica que les gusta caminando cerca de ellos, emiten
un sonido parecido a un psssssh-pssssssh susurrado (lo de "susurrado" es importante, porque lo hace nauseabundo hasta la arcada). La chica, que oye algo pero no sabe qué es ni de dónde viene, mira a su alrededor un poco confusa, hasta que se topa con la cara del especímen del sexo masculino, que suele ser siempre un circo temático de gestos obscenos y palabras aspiradas.

Yo me pregunto: ¿qué esperan conseguir estos seres humanos?
¿Piensan que la chica sacará un papel y les apuntará su número de teléfono? ¿Piensan que la chica se frotará la lengua contra el labio superior y se pellizcará los pezones? ¿En qué coño piensan estos imbéciles cuando hacen eso?

miércoles, 28 de mayo de 2008

Chica, qué práctica...


Pasaba hoy por la Plaza Colón y, como hacía viento, la discreta bandera española de 294 metros cuadrados (8 veces mi salón) ondeaba con todo su esplendor. Y me he dicho:

"Chica, mira qué práctica esta bandera... ¿Que vas paseando y, de repente se te olvida en qué país estás? ¡Zas! Ahí tienes la bandera. ¿Que te cruzas con un grupo de vascos/catalanes hablando en sus extraños dialectos y tu patriotismo se tambalea levemente? ¡Zas! Ahí tienes la bandera. Chica, qué práctica la bandera..."


HOY, EN FRASES DE LA CALLE QUE LE REGALO AL MUNDO, PRESENTAMOS:

"En un acto de rebeldía, hoy me he puesto un blazer en lugar de la americana".

Frase recogida durante un vuelo del Puente Aereo, zona Bussiness, en un día en que era festivo sólo en Madrid. El autor, un jovencísimo ejecutivo repeinado que comía cacahuetes compulsivamente, se lamentaba en tono jocoso con sus colegas ejecutivos de tener que trabajar ese día. A LaFrase, le siguió una sonora carcajada colectiva.
Esta servidora, que observó detenidamente la indumentaria del sujeto, aún no comprende la diferencia entre las mencionadas prendas de vestir.

domingo, 25 de mayo de 2008

Carpeta, Espejo Del Alma


"El que se va sin que lo despidas, vuelve sin que lo llames".
Ésta es una de esas frases con las que las adolescentes sobrehormonadas decorábamos nuestras carpetas del colegio a finales de los 80. Las escribíamos justo entre la foto de Kirk Cameron y la de Patrick Swayze. Nos las intercambiábamos entre nosotras como si fueran secretos, las grandes verdades que mueven los mecanismos del Universo. Era
SuperEmocionanteTía ir a comprar La Carpeta a principio de curso, inmaculada y limpita, e ir llenándola con frases cursis y fotos de la SuperPop. Luego, la paseábamos por los pasillos como si fuera un trofeo, tan contentas, con nuestro acné y nuestros vaqueros remangados hasta media pantorrilla.

Había frases verdaderamente lamentables, como aquélla que decía: "Si fuera superman, te llevaría volando; pero como no lo soy, te jodes y vas andando". Ésta era más de chicos, las cosas como son. Nosotras éramos más de "
El amor no es aquello que queremos sentir, sino lo que sentimos sin querer" que, quieras que no, tiene otra profundidad (no sé muy bien cuál pero, definitivamente, tiene otra profundidad).

También teníamos la costumbre de llenar la carpeta con corazoncitos rojos. Los solíamos pintar con esos bolis gordos de diez colores, que eran lo más parecido a un viaje a Eurodisney. Llenábamos la carpeta con corazoncitos, y con el nombre del chico del momento. Como yo siempre fui voluble, mi carpeta más bien parecía la lista de la compra: venga nombres y, al lado, más nombres tachados, y tipp-ex, y más nombres encima del tipp-ex. Un festival de la inconstancia.

Yo me pregunto, con bastante curiosidad, cómo serán las carpetas de las adolescentes de ahora. Llámenme abuela, pero me las imagino llenas de drogaína y cruces invertidas.