Yo, personalmente, vergüenza ajena viendo El Sexómetro.
Todas las invitadas peleándose públicamente como gallos por ser la más salida de la fiesta: la que se hace más pajas, la que folla en sitios más exóticos, la más desinhibida, la que se mete cosas más raras por los orificios. No sé lo que decían, pero yo sólo escuchaba:
- Yo más guarra. - No, yo. - No, yo. - No, yo.
(Señora anciana anónima del público, por favor, por-fa-vor, devuelva ese micrófono váyase a su casa inmediatamente. No quiera ganar esta partida).
Por cierto, he comprobado que Nuria Roca sigue sin ser capaz de acabar las palabras en consonante. A veces, a una le tranquiliza saber que hay cosas que no cambian.
Llego casa de una de mis "fiestas de trabajo" (¿Hasta cuándo dura esto de las fiestas de Navidad? Un poco de caridad, coño, que es Navidad). Es muy tarde. Tengo hambre. La bocatería de abajo, que no frecuento para nada, está abierta. Como tengo hambre, entro. Pido algo. Lo que haya. Sólo queda bocadillo de pollo. Me lo ponga usted. Ya mismo. Por supuesto, sí, para llevar (no me lo tomo aquí ni que me cante usted el Cara al Sol ondeando una ikurriña para amenizarme la velada). Subo a casa, con el bocadillo y una cerveza sin. Me siento en el sofá, temblando por el placer que me espera. Abro la cerveza, para dejar todos los caminos al cielo despejados. Y le hinco el diente al bocadillo. Los caminos al cielo son inescrutables. Y, desde luego, no pasan por la Bocatería Pampa. Pollo con más nudos que el pelo de la Bruja Lola. Desenmaraño el bocadillo y decido que me paso a anoréxica. La cerveza, me la bebo. Y me tumbo. A ver si, con suerte, me duermo y me olvido un ratito de todo(s).
Esta chica es preciosa. La vi por primera vez en CNN+, creo, y no me pude apartar de la tele. Recuerdo que pensé: "El príncipe se ha equivocado de princesa". Hasta hace poco, hacía unas colaboraciones un tanto extrañas en las Mañanas de Cuatro. Pero ahora está en Informativos Tele5, con Hilario. Y no la veo. Yo ya no la veo bien. Se trabuca todo el rato, no consigo concentrarme en lo que dice sino en cómo lo dice y, sobre todo: ¿Por qué la visten tan mal? ¿Quién se encarga de su vestuario? ¿El enemigo? Esos trajes como del diseñador QuieroYNoPuedo en su línea otoñal ParlaExótica. Qué pena.
--- Anexo Inconexo ---
Me contaron que, por lo visto, el señor Príncipe de Asturias organizó una cena oficial en su castillo como excusa para poder conocer a la señora Letizia Ortiz. Invitó a varias personalidades del periodismo (no sé si también de algún otro gremio), alegando algo parecido a que quería saber de primera mano cómo iban las cosas en el país. Y montó todo un sarao de altura sin que, ni los invitados, ni la muchacha en cuestión sospecharan que TODO estaba pensado exclusivamente para poder entablar contacto con ella. No hay nada como tener en tus manos el travesaño de la marioneta del Estado para poder ligarte a la tía que te gusta. (Los demás, en cambio, tenemos que conformarnos con un: "Puri, compra nocilla y pan bimbo, que esta tarde hacemos merendola vecinal en casa pa ver si me ligo al moreno del segundo de una santa vez".) Eso sin mencionar que el cortejo amatorio del señor Príncipe nos debió de costar una fortuna a los ciudadanos, porque seguro que no cenaron bocadillo de mortadela.
Algunas cosas son verdad, y no lo parecen. Otras, no lo son, y lo parecen. Pero lo que es indiscutible a todas luces es que las personas sin cuello no deberían usar camisa. Esto es así y punto. Otra cosa que es inopinable es que los tíos con bufanda son sexys. Esto también es así y punto. Y, por último, hay cuellos en los que de buena gana me quedaría a vivir. Ésta es, seguramente, la mayor de las verdades y es, además, altamente compatible con las dos anteriores.
Una mañana, hace tiempo, en uno de esos atascos desquiciantes de la Castellana, vi algo que quiero compartir con ustedes, porque no tiene desperdicio.
Yo iba en moto, serpenteando por entre los coches parados, hasta que llegué a un semáforo en rojo. Me aburría, como todos a mi alrededor, así que me puse a mirar dentro del coche de mi izquierda. Un ejecutivo joven se entretenía ojeando una revista que tenía sobre el volante. Miraba una foto en blanco y negro de una mujer en actitud seductora. Todo normal. No había nada raro en la estampa del coche. Hasta que me fijé un poco más. El ejecutivo joven se estaba abriendo la bragueta y se estaba sacando la churra por la ranura. Me quedé de piedra pero, claro, no dejé de mirar. Los ojos como platos soperos. Por la bragueta asomaba un pedacito de carne que el ejecutivo empezó a golpear (sí: golpear) con la yema de los dedos. Se daba como bofetones a pequeña escala en la churra, y mi cabeza parecía casi escucharle decir "mala, mala, mala". Ahí ya sí. Ahí me entró el ataque de risa. Suerte que justo entonces el semáforo se puso en verde, coincidiendo con el momento en que el amigo me descubrió. Aceleré todo lo que la risa me permitió, y me mezclé entre la masa de coches. Y digo yo: ya me sorprende esta tendencia a sacarse mocos en los semáforos, que parece que algunos se creen que tienen el superpoder de la invisibilidad. Pero hacerse pajas en un atasco me parece ya pasarse de supermán.
jueves, 13 de diciembre de 2007
Hoy hemos ido al concierto de una cantante argentina, hija de un compositor de tango muy sonado. En un momento del concierto, ha dicho: "Ahora voy a cantar una canción de mi padre...". Y me he emocionado. Qué bonito. Qué envidia. Yo, para ser digna heredera de los quehaceres de mi padre, sólo podría recitar crónicas deportivas. Qué derroche de poesía.
miércoles, 12 de diciembre de 2007
La NiñaHijaDePuta CastigadaSinTele
"O follamos todos, o tiramos a la puta al río"
lunes, 10 de diciembre de 2007
Mis inquilinos me han dejado 9 envoltorios de condones y 1 calcetín debajo de la cama antes de irse.
Era una pareja de neohippies. Ella, del club NoMeDepilo y LlevoElPeloALoRosaLeón. Él, un guiri intelectual de pocas palabras, del club NoSoyElMismoDesdeQueCatStevensSehizoTalibán. No haré comentarios, pero se me vienen tantas imágenes a la cabeza...
¿Soy la única que miente cuando le preguntan el nombre en el Starbucks?
Uno: Me da morbo. Dos: Tendría que repetirles mi nombre real, porque nadie lo entiende a la primera. (Mi hija se llamará simplemente Ana y, por eso, tendrá una vida mejor aprovechada). Tres: ¿Qué coño les importará mi nombre? Sólo quiero un café.
viernes, 7 de diciembre de 2007
Me gusta U2. Siempre he pensado que son maestros creando atmósferas, dosificando la emoción, a fuego lento, para que cuando explote el estribillo - que siempre parece que no llega y no llega, pero llega- tú no tengas más remedio que caer rendida. Su música es la experiencia más cercana al buen sexo que se me ocurre ahora mismo. Por lo demás, todo bien. Gracias.
Mi abuela está convencida de que la comida que cocina Arguiñano todos los días en la tele se la comen después Ana Rosa Quintana y su equipo. Yo intento explicarle que no, que Arguiñano graba sus programas en Zarauz, a 600 km de Ana Rosa, días antes de que se emitan. Pero a ella le parece que la frase que Ana Rosa repite a diario "Vamos a disfrutar de los platos de Arguiñano" es suficiente prueba de que estoy equivocada. Mi abuela es la mejor.
HOY EN FRASES DE LA CALLE QUE LE REGALO AL MUNDO, PRESENTAMOS:
"Yo, cuando lo oí, me quedé atónica..."
Frase recogida en la sala de maquillaje de TVE, Prado del Rey. La autora, peluquera de la casa, alisaba el pelo a una presentadora. La pregunta que quedó en el aire fue : "¿Era tónica Schweppes o de alguna otra marca?"
martes, 4 de diciembre de 2007
Ayer volví a sentirme mayor. Y me he acordado de estas palabras que escribía allá por mayo, y que vuelven a tener vigencia (salvo por el anuncio, que ya no se emite, porque ahora es uno sobre la Navidad, DiosNosAsista). Citarse a uno mismo es de necios, pero hoy me lo permito:
Hoy me he sorprendido con lagrimillas en los ojos mientras veía el anuncio de CocaCola. Me he mirado desde fuera y me he dicho Nena, ¿por qué lloras!
Y no lo sé. Creo que lloraba un poco por la emoción de reconocerme como parte de esa generación, y otro poco porque me he sentido muy muy mayor. Mayor porque me imaginaba a los veinteañeros de culo firme y terso, mirando el anuncio con cara de póker, sin entender nada.
Estas nuevas generaciones me asustan. Vienen pisando fuerte, porque aún no saben que la vida duele, y eso les da la actitud necesaria para conseguir las cosas. Los veo en la calle, en el metro, en Factor X, con esa cosa como de descaro adorable, de espontaneidad (equivocada o no), y esa certeza de que el mundo será justo con ellos... y me da envidia.
Aún así, me encanta mi generación, mi momento en la vida. Los 30. Ole. La edad de las arruguillas incipientes y las cenas en casa. El miedo casi todo el rato, el agradecimiento cuando pasan cosas buenas. Porque ahora ya sé que nadie regala nada, que estamos solos en la conquista de nuestro proyecto (no, señores, a mí TAMPOCO me ha regalado nadie nada). Ahora ya sé que el hecho de que alguien te ponga el hombro para que llores un ratito es un regalo impagable, que mis padres son mis heroes, y que hay muy poquitas cosas definitivas. Y por eso ya no celebro tanto los triunfos ni lloro tanto los fracasos.
Y lo que te rondaré, morena.
lunes, 3 de diciembre de 2007
CONSEJOS ÚTILES PARA NO MATAR EN NAVIDADES:
No pase por la calle Preciados, bajo ningún concepto.
Vaya a comprar en horarios extraterrestres, aunque sólo sea un estropajo.
Cuando le digan "Feliz Navidad", piense en otra cosa rápidamente, tápese los oídos y échese a cantar algo de Camarón. No le preocupe que lo tomen por loco.
No mire las luces de Navidad fijamente: tienen un efecto hipnótico que sacará a la bestia que lleva dentro.
Cuando empiecen los anuncios en la tele, zapee inmediatamente. Si se le cuela un anuncio de juguetes en la retina, aclárese los ojos con agua abundante.
Si suena un villancico, huya. No importa con quién esté, ni dónde. Sólo corra.
Repítase a sí mismo que los Papa Noeles de la calle sólo son actores comiéndose su orgullo.
Berta es presumida. Siempre va desnuda por la casa, y enciende las luces para que la vean los vecinos. Luego, en el ascensor, se sonríe y dice "¿A qué piso va?". Y yo, pues me río. Mola Berta.
Además de las personas-curriculum, también están las personas-trivial. Éstas tampoco me acaban de gustar.
Las personas-trivial son las que parece que viven en un concurso. Siempre saben todos los datos acerca de todo. Y no sólo los saben, que es muy lícito, sino que además te los escupen a la cara en cuanto pueden. Necesitan exponer su sabiduría todo el rato, o morirán babeando con convulsiones.
La parte más molesta de las personas-trivial, la que más salpica, es que tienen tendencia a contagiarte. Tú vas tan tranquila por tu vida de adoquines amarillos, y aparece una persona-trivial buscando un contrincante para su particular concurso vital. Y te atrapa. De repente, te notas tensa, con sudores, buscando datos en tu cabeza a mil por hora, para ganar el concurso. Y eso sí que no. Por ahí no paso. Cada cual, que cargue con su concurso.
Tengo algunos de estos especímenes bastante cerca en mi vida. Unos ya se están quitando: detectaron su problema y se puesieron en tratamiento. Otros, no se podrán quitar en la vida. Nacieron con un libro debajo del brazo.
Un amigo mío se subraya el Fotogramas. Sí. Han leído bien: se lo subraya, para retener mejor los nombres. Este amigo mío, nunca me olvidaré, fue el protagonista de una de las situaciones-trivial más heavys que he presenciado en mi vida. Víspera de examen de Institciones Jurídico-Políticas (un beso, señor Gómez Antón, maravilla, si aún sigue entre nosotros). Mis amigos vinieron al colegio mayor a estudiar. Ellos, como siempre, se sabían la lección de pe a pa. Yo, no. Empezaron a discutir por un dato, una fecha creo. Empezó el concurso. Los dos se pusieron farruquitos: que si fue el 12 de mayo, que si fue el 15, el 12, el 15... Yo, cruzada de brazos, sentada a la mesa, mirando el show. No me podía importar menos la fecha en cuestión. Por fin, uno de ellos dio un golpe en la mesa y dijo: "es el día 15, lo pone en la página 327 del libro!!!". Se hizo un silencio sepulcral. El colega no sólo se sabía el dato: se sabía la PÁGINA en la que estaba el dato. Mi otro amigo saltó enseguida, él también quería ganar el concurso: "es el día 12, lo pone en la página 126!!". Lo comprobamos. Resultó que los dos tenían razón. El libro tenía una errata.
Yo no puedo jugar a esto. Como dice Aitor, tengo memoria de pez: cada vez que doy la vuelta a la pecera, aplaudo como si encontrara el tesoro por primera vez.
Qué mal llevo a las personas-curriculum. Ustedes deben de conocer a alguna, me apuesto los dos tacones. Son esas personas que, antes de decirte su nombre, te cuentan TODO lo que han hecho. No te dejan intervenir si no es para decir EresMaravilloso. La longitud de su discurso es directamente proporcional a la longitud de su inseguridad, como pueden imaginar. Hace poco, en un bar raro que abre hasta (obscenamente) tarde y sólo pincha jazz, conocí a un hombre-curriculum. Lo cuento porque este hombre, en concreto, era el máximo exponente de su especie. Venía con un amigo nuestro, pero tampoco era amigo suyo: sólo era una especie de apéndice inoperable. Su primera frase fue, literalmente:
"Tú no me conocerás, pero yo en Venezuela trabajo muchísimo, soy muy conocido".
Y yo, rápidamente, miré a un lado y al otro, buscando salida, porque supe que acababa de empezar un largo monólogo. No hubo suerte. Me lo tuve que comer con patatas. El monólogo. Cuando hubo terminado de contarme toda la gente a la que conocía, todas las series que había hecho, después de hacerme una breve demostración de su "don natural para cantar" (SIC), y no sé qué más disparates... yo ya estaba en estado vegetal. Entre la música del bar, que no ayudaba a mantener los ojos abiertos; el sofá en el que estaba repantingada, y el soberano coñazo de ser humano que tenía enfrente... yo sólo quería irme al baño, asesinar a mis amigas y después meter la cabeza en la cisterna hasta perder la conciencia.
Mi objetivo para el 2008 va a ser dejar de querer parecer educada. Sólo hay que levantarse, e irse. Levantarse, e irse. Levantarse, irse.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Yo tan tranquila aquí en mi casa, sin saber que he ganado 8 euros ENTERITOS Voy a bailar un rato encima del sofá.
J siempre quería volver a jugar con lo ganado, pero yo no. Nadie me va a quitar el placer de tomarme un par de cañas a cuenta del Estado.
Ayer, volviendo a casa, pasé miedo. Son malos tiempos.
Iba por la calle Preciados que, curiosamente, siempre está semidesierta de madrugada, aunque las calles de al lado estén hasta la bandera. Hacía un frío de morirse y yo, venga a tiritar. Estaba reconcentrada en no tener frío (¿eso se puede? sí, se puede) cuando me crucé con un chico. Está mal esto de tener prejuicios, pero es que tenía buena pinta. Vamos, que no parecía un yonqui chungo. Era bastante guapete él. Y no se qué es lo que me dijo, pero era alguna broma que no acerté a entender, porque el castañeteo de mis dientes no me dejaba escuchar nada. Pero le sonreí, y seguí mi camino. Cuando llegué a Sol, ya había gente. Mucha. Como siempre. De repente, me encuentro al guapete a mi lado. Ya había pasado un buen rato. Yo ya me había olvidado de él, ni que decir tiene. Pero se ve que él no, porque había decidido dar la vuelta y seguirme. ¿Estás sola?, me dice. Yo, lo primero, pensé que debía de ser ciego, porque a la vista estaba que sí, que estaba sola. Pero me inquietó mucho. Sonreí y aceleré el paso. Intenté desaparecer entre la gente, sin mirar atrás. Pero enseguida, me lo volví a encontrar al lado. Eres muy guapa. Sonó a amenaza. Me acojoné. El semáforo de peatones en rojo, y yo con el tío ése al lado. Crucé en plan temerario, y el tío detrás, siguiéndome a un paso de distancia. Y yo, ya a una manzana de casa, con la cabeza a mil por hora buscando alguna solución, porque este tipo se me metía en el portal, estaba claro. Con el guapete en la chepa, me metí en la bocatería de abajo de casa, que tiene acceso al portal en la trastienda, y lo despisté. Ustedes pensarán lo que les parezca. Yo no tenía miedo de que me tocara una teta, no sé cómo explicarles. Sólo tenía miedo de que me hiciera daño si le decía algo que no le gustaba. Porque, ¿saben qué? Es algo muy tremendo, pero hoy en día, no es descabellado que un desconocido te pegue una hostia por la calle, sin comerlo ni beberlo.
Bah. A mí el hip-hop, bah. Pero Facto Delafé tienen algo más, algo como de "me acurruco". Y no seré yo quien les lleve la contraria. Yo cojo, y me acurruco.
Hoy les he visto en concierto. Era un multiconcierto, tres grupos. Ellos, los segundos. Les ha costado salir. Han pasado más de tres cuartos de hora entre que ha acabado el primer grupo y han empezado ellos. Un descanso de ésos, aderezadito con música de TeVanASangrarLosTímpanos tipo ChumbaChumbaTontoElQueNoSeDrogue. Y en el escenario, venga a mover cables, a poner bombillitas y a hinchar globos tamaño XXL. Los preparativos. Y yo pensando: para este viaje, no hacen falta alforjas, déjate de globos y que salgan ya. Por fin, han salido. Y yo tenía razón: no hacían falta alforjas. Ellos solitos, con un fondo blanco neutro, hubieran sido igual de PieldeGallina. Ella, maravillosa, porque está en primero de hip-hopera. Se le nota un algo de Me he colado en el escenario y por Dios que no se me note que la hace adorable. Él, no. Él ya está haciendo la cátedra de hip-hopero. Tiene armas. Y al tercero, perdón, no lo he mirado mucho. Pero sus bases son buenísimas. No me he quedado a ver al tercer grupo. Prefería irme a casa con este sabor de boca de "me acurruco", modelo bicho bola.
Si no fuera porque esta mañana me he encontrado la moto completamente destrozada, con el faro colgando, la tapa de delante en el suelo, la guantera abierta y el sillín rajado, mirándome con cara de "sácame de aquí, tengo miedo"... se podría decir que soy casi feliz.
Me quedo a cuadritos con el documental sobre el sexo en la adolescencia que están poniendo en Antena3. Sí que han cambiado las cosas, sí. Estoy haciendo esfuerzos para elegir bien las palabras y no parecer una puritana, porque una es muy liberal y demás tópicos. Pero es que oigo a chicos de 15 años a los que se les llena la boca diciendo "yo tengo novia, y ahora lo hago con amor, pero a veces te apetece sexo salvaje" y me quedo como un clavo. ¿Con 15 años ya saben de verdad distinguir (ejecutar) un buen polvo salvaje? Yo pensaba que a esa edad estaban aprendiendo a no correrse durante los primeros 15 segundos. Qué tonta. Y ese otro chico que, hablando de perservativos, ha dicho: "Yo no, yo me corrí dentro, como un campeón", mientras sus amigos se descojonaban y le aplaudían. Éste me ha hecho pensar que, a lo mejor, no ando yo tan equivocada en mi teoría de los 15 segundos. Pero mi favorito ha sido otro, un chavalín que me ha parecido encantador, porque ha dicho con una sonrisa de oreja a oreja: "Mi novia tuvo retrasos y le dije que si no abortaba le cortaba la tripa, y se fue con su madre al hospital pa abortar". Tu suegra debe de adorarte, majete. Cuando cumplas 18, llámame. Te espero ansiosa.
En mi familia les gusta hablar bien. De toda la vida. Que les pone. Mi padre vive de eso, pero mi madre es una forofa del castellanopor hobby (que no del "español", según razones que ella siempre repite pero que yo nunca recuerdo, porque no las comprendo y porque, por otro lado, me la sudan un poco).
Pues bien. A pesar de esto, aún no he conseguido que a mi madre le entre en la cabeza la diferencia entre "deber" y "deber de". Por eso, si a mí ya de natural me irrita que me digan lo que debo hacer, cuando encima ella me dice lo que debo de hacer, me sale la niña del exorcista que llevo dentro. Cuánto mal puede hacer una simple preposición en el equilibrio de una familia estándar.