lunes, 15 de diciembre de 2008


Ha tenido suerte el Sr. Bush: es el responsable de una guerra que ha matado a miles y miles de personas, ha destrozado la vida para siempre a otras tantas, y a él sólo le han caído un par de zapatos a la cabeza durante una rueda de prensa. Y ni siquiera le han dado. Un negocio redondo. Conociendo su suerte, seguro que encima eran de su talla.


Lo peor de todo es que, además, el imbécil -porque este señor es imbécil- ha dicho después del altercado: "No me preocupa". Que alguien me pase unas Marteens, que yo no pienso fallar.


4 comentarios:

Juan Rodríguez Millán dijo...

Ojalá se hubiera limitado Bush a arrojar botas, ojalá... Ya nos queda menos para que este personaje pase a la historia y deje de ser presidente de Estados Unidos. Espero que la pensión sea importante, porque no sé quién puede dar trabajo a este tipo en el futuro... Aunque, bien pensado, seguro que encuentra algo. Tendrá que cobrarse muchos favores...

Escondido (ya no tan escondido) dijo...

Yo te ayudo a apuntarle a la sien! en una de esas le damos. Ahora, hay que destacar la cintura del "perro gringo" a la hora de esquivar el zapato, no?

Sti dijo...

Sí, es verdad. A su lado, el Neo de Matix parecía Forrest Gump.

david dijo...

¡Y lo bonito que es verlo como payaso esquivando tartazos!

Yo esas imágenes las vi con el fervor de quien asiste a algo eterno, algo que formará parte de los libros... eeeh... de las wikipedias de texto, digo. Junto con el episodio del atragantamiento de la galleta y el de aquí estoy yo leyendo libros de parbularios mientras los de Al Qaeda me estrellan aviones por ahí, ninoninooo...

No sé, yo no creo que sea tan imbécil como para no sospechar que el 80% de la población mundial lo odia, y el 80% (solapados, los porcentajes, que si no...) se ríe de él. Y me gusta pensar que él lo sabe, que todo el mundo le odia y le considera un payaso. Toma piltrafilla, cumpliste tu sueño, fuiste el amo del mundo, mandaste guerras, te cargaste a un taco de gente, y pasarás a la historia como el imbécil que esquivaba zapatos, casi se mata comiendo galletas y tenía crisis de autismo cuando se le llegó a necesitar.

Así que yo le deseo una vida laaarga y sana en la que le de mucho tiempo a pensar en eso, a disfrutar del sentimiento de ser el payaso global.