jueves, 31 de mayo de 2007

LaCestaDeLaCompra



Ni en un millón de años concentrada sólo en imaginar, me hubiera imaginado yo que lo más difícil después de mi separación iba a ser el momento de hacer la compra.

He pasado tanto tiempo comprando lo que nos gustaba a los dos, que ahora me hago un lío al comprar lo que me gusta a mí. He tenido que hacer un esfuerzo de aquí a Lima para no ponerme a llorar delante de los yogures.

Me he acordado de esa secuencia impresionante de "Cosas que nunca te dije", con Lili Taylor llorando desconsolada delante de los helados. Y me ha dado la risa.

3 comentarios:

Iraultza dijo...

Una gran secuencia (de una de mis pelis favoritas), y una sensación que a veces es inevitable, la de desbordarse porque sí, porque ya en ese momento tocaba, aunque no tenga "sentido".

La que pasa por aquí a veces dijo...

Qué escalofriante, no me había parado a pensarlo. Antes de amancebarme, nunca compraba latas de mejillones al natural. ¿Seguiría comprándolas si lo dejara? Es más, ¿seguiría comprándolas ÉL? Porque me consta que tampoco lo hacía.

Simón de Belle dijo...

A mí lo que más me dolio cuando volví OTRA VEZ a casa de mis padres fue cuando instalé el ordenador y vi que tenía conexión a internet de 3 megas... en serio, como lloraba! como los payasos de la tele! gua! gua! que mal! una cosa tan tonta... las miles de veces que encendiamos el ordenador juntos!